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Bebés a lapa

Como les contábamos, desde antes que naciera el pequeño elegimos un fular. El fular es una tela larguísima que sirve fundamentalmente para envolverse, y de paso envolver al bebé con una (no hemos intentado envolvernos las dos). Si están pensando en comprar uno, a continuación algunos pros y contras de este tradicional y neohippie servicio de traslado a lapa:

Pros :

  1. Ees muy útil para barrer cualquier superficie,
  2. por lo anterior, es una fortuna que sea lavable,
  3. también tiene un sabor agradable al paladar del bebé envuelto,
  4. otro beneficio es su característica transpirante que beneficia a la madre que no amamanta y que no tiene por donde bajar los kilos del embarazo de segundo orden,
  5. es importante agregar que el punto 4 aumenta la experiencia gustativa del bebe.

Contras: su longitud dificulta las siguientes actividades cotidianas:

  1. Salir rápido a comprar pan con el bebé.
  2. Colocarselo dentro de un auto cuando llueve.
  3. Amamantar en un lugar público.

 

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Una explosión de lesbianismo

-Yo creo que ha habido una explosión de lesbianismo.- me explicaba un amigo de mi hermana, muy convencido de su idea. Yo no pude menos que confirmársela aquel día con un poco de sorna por la ocurrencia de decirle eso a una ejemplar de dicha explosión, sin tener conciencia de ello.

Este sábado pasado nos encontramos con un par de amigas, madres también, en la feria de las Damas Diplomáticas en el parque Inés de Suárez… ¿o eran damas de diplomáticos?, ¿damas con diploma?, ¿cosas de diplomáticos y sus damas?, ¡vaya, el nombre lo olvidé pero no a lo que íbamos: a comer!

Nos instalamos en el centro del parque y organizamos las salidas: dos se quedan con los bebés, dos salen por la comida. Después las que se quedaron con los bebés, teníamos que ir por las bebidas, después las que iban a dar de comer a los bebés se quedaban y comían todo, y las otras dos salían en busca de alguna artesanía interesante, poco nos faltó para dejar a los bebés que se las arreglaran solos y salir a bailar al ritmo de la zamba.

Como si oliéramos a algo en particular, atrajimos rápidamente a las de nuestra raza, o rubro, como le digo yo. Al volver de nuestra ronda por la feria nos encontramos con siete mujeres más en nuestro campamento diurno.

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Más sobre la Inseminación

Nos han escrito para conocer más acerca de la inseminación en la clinica IVI de Chile. Es un procedimiento bastante fácil y va así:

Deciden tener un hijo y van a la clinica (50 mil pesos)

Les entregan una orden medica con dos tipos de hormonas (100 mil), una de ellas va en un lapiz con una jeringa con la que debe pincharse todos los días por 15 días.

Una vez terminado ese ciclo van de nuevo a la clinica (50 mil) y acuerdan el día y la hora para hacer la IA.

Tres días después, más o menos, se ponen el último pinchazo con la hormona numero dos, al día siguiente van a la clína a una hora específica (50 mil) y se realiza la inseminación con semen de un banco español (150 mil).

A partir de ahí todo sigue como cualquier busqueda de embarazo: hay que esperar 15 largos días, después de los cuales se realizan una prueba de embarazo simple.

Si la mujer que quiere gestar es joven, está sana y no tiene ningún impedimento biológico para embarazarse, las probabilidades de quedar embarazada en el primer intento son de 25%, las posibilidades de un 50%.

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Seremos tres

Hace cuatro años que estamos juntas, bien juntas. Nos fuimos a vivir apenas nos conocimos (típico en las parejas de mujeres) y a los dos años ya estábamos hablando de tener hijos. Pero, como en todo, siempre sentíamos que nos hacía falta el dinero, el tiempo, el trabajo, o no coincidíamos en la sensación, o necesidad, de agrandar nuestra familia.

En 2010 decidimos ir a investigar a la clínica de qué se trataba eso de la inseminación artificial. En los blogs de nuestras amigas españolas sabíamos que la Clínica IVI acogía bien a las parejas lesbianas y supusimos que la sucursal chilena debería de comportarse en la línea de la no discriminación. El resto de las clínicas nos iban a pedir el parte de matrimonio y a mí, un marido, y nunca estuvimos de humor como para lanzarnos tan al vacío.

En la Clínica IVI nos recibió un médico chileno (después sabrán por qué la acotación). La conversación con él fue más o menos así:

Yo: Buenas tardes, ejem… venimos porque yo quiero tener hijos y quisiera hacerme la inseminación artificial.

Médico: Pero tú eres muy joven, a tu edad todavía hay muchas posibilidades de que encuentres una pareja, te ves muy sana. En esta clínica, la política es aceptar pacientes que no pueden tener hijos, ya sea por la edad o por alguna enfermedad de ella o de su pareja. ¿Pero tú?

(Nosotras nos miramos de reojo, y no podíamos creer el curso que había tomado el monólogo del médico, no nos dejó hablar)

Médico: Pero, bueno, otro gallo cantaría si ustedes son pareja. Ahí sí que podríamos hacer la inseminación.

Yo: Sí, es esa segunda posibilidad. Ella y yo somos pareja y queremos tener hijos.

Médico: Ah, muy bien, en ese caso… les explicaré como funciona…

¡Qué miedo! por un momento pensábamos que la Clínica nos iba a cerrar las puertas. La actitud del médico fue respetuosa hacia nosotras, aunque sólo se dirigía a mí. En esa visita a la Clínica supimos más del procedimiento, de los tiempos, y de los precios.

Pasó un año exactamente. En ese año quisimos tener trabajos estables, tiempo y juntar dinero para poder hacer la inseminación artificial. Nada de eso resultó; al revés, fue un año malísimo, casi nos separamos en varias ocasiones, nunca llegó el contrato indefinido, y de tiempo estábamos muy mal porque trabajamos mucho.

¿Cómo son las cosas, verdad? Ahora nos damos cuenta de que simplemente no estábamos preparadas para recibir a un tercero en nuestra diminuta familia de dos.

Un año después, en 2011 tomamos una decisión:

Iríamos de nuevo a la Clínica y nos haríamos la inseminación. No importaba si no teníamos trabajo estable, si nos faltaba el tiempo, si las fechas no eran las adecuadas, si la mitad de la familia no sabía que éramos novias. Dentro, ansiábamos compartir nuestro amor con una personita más. El resto vendría solo, y así fue.

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